Una visión clara de la logística sostenible y de cómo lograrla

La logística es fundamental para las empresas y para el desarrollo económico. A medida que aumenta la atención a la sostenibilidad, como consecuencia de la urgencia de la acción climática, las empresas están adaptando sus procesos logísticos a un nuevo marco sostenible que abarca el almacenamiento y el transporte.

Además de crear entornos de trabajo sostenibles, el sector ha puesto en marcha varias iniciativas clave para reducir su impacto ambiental. La logística sostenible y la gestión sostenible de la cadena de suministro desempeñan un papel importante a la hora de lograr una menor huella ecológica, pero también para gestionar los riesgos y reducir los costes asociados a los residuos.

En este artículo en profundidad analizamos qué es la logística sostenible, cómo lograrla y qué factores hay que tener en cuenta para conseguirla.

¿Qué es la logística sostenible?

La logística sostenible busca reducir la huella de todas las actividades relacionadas con la gestión de los recursos de una empresa, desde su adquisición hasta su distribución. El objetivo es reducir la huella ecológica global (emisiones de CO2, accidentes y contaminación acústica, entre otros aspectos) mediante alternativas que permitan a las empresas mantener o incluso mejorar su productividad. Porque conviene recordarlo: productividad y sostenibilidad no son incompatibles.

Muchas empresas están transformando su logística tradicional en procesos más sostenibles. Esta evolución exige esfuerzos en todos los niveles de la empresa y contribuirá a preservar el bienestar del planeta. Pero, a la larga, también se traducirá en beneficios empresariales.

¿Cómo puede hacer que su logística sea sostenible?

Existen cuatro grandes iniciativas habituales para lograr una «logística verde»:

  • seleccionar métodos de transporte y fuentes de energía sostenibles.
  • elegir proveedores sostenibles que se ajusten a sus estándares ambientales.
  • mejorar el aprovechamiento del espacio y minimizar los productos desechados por daños durante el transporte.
  • sustituir el embalaje tradicional por embalaje sostenible.

Antes de abordar cualquiera de estas iniciativas, una empresa debe conocer la huella que dejan sus actividades logísticas. Conociendo el nivel de contaminación que es necesario reducir, es posible encontrar alternativas que la eliminen o la disminuyan.

Uno de los primeros pasos más sencillos es cambiar el modo de transporte de sus mercancías del aéreo al marítimo o ferroviario. El transporte de mercancías en grandes buques portacontenedores genera solo el 0,7 % de las emisiones de un envío aéreo.

Veamos un ejemplo. El envío de un contenedor de 20 pies con 10 toneladas de mercancías de Shanghái a Long Beach (California, EE. UU.) genera 320 kg de CO2. Las mismas 10 toneladas de mercancías enviadas por vía aérea generarían 45,5 toneladas de CO2, es decir, 142 veces más. El siguiente gráfico muestra una comparación de las emisiones típicas de CO2 de los distintos modos de transporte, en gramos de CO2 por tonelada de mercancía y por km.

El segundo paso más sencillo es cambiar de proveedores y elegir aquellos que reduzcan la huella de carbono de sus actividades logísticas: desde optar por palés sostenibles hasta embalajes ecológicos, o sustituir el uso de plásticos vírgenes por plásticos posconsumo.

El impacto de elegir otro proveedor de embalaje puede parecer pequeño si observamos el proceso logístico en su conjunto. Pero cada decisión y cada cambio alivian la presión sobre el medio ambiente y ayudan a alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de CO2 fijados por los gobiernos y las organizaciones internacionales.

Pensemos en el negocio de los desecantes. El impacto ambiental de la solución desecante en un contenedor marítimo de 20 pies puede ser tan significativo como la huella de carbono del propio transporte (por carretera, ferrocarril o transporte marítimo). Así que, si cambia a un modo de transporte eficiente y más sostenible, ¿por qué no cambiar también a un proveedor de desecantes sostenible?

Reducir, reutilizar y reciclar

¿Le suena? Son las tres R de la gestión de residuos, que sirven para reducir su huella de carbono. Reducir significa disminuir la cantidad de residuos generados. La forma de lograr el mayor nivel de reducción es optimizar el uso de los recursos e invertir en I+D, con el fin de desarrollar innovaciones que ayuden a mejorar los procesos.

La segunda R, reutilizar, significa básicamente que debe usar los productos más de una vez siempre que sea posible. Implantar la logística inversa para recoger parte de los productos usados o de sus embalajes es el camino que están siguiendo muchas empresas.

La tercera R significa reciclar y separar los residuos para reducir la cantidad de residuos que se incineran o, en su caso, utilizar los materiales reciclados para fabricar otros nuevos, como el plástico posconsumo fabricado a partir de plástico reciclado.

¿Es cara la logística sostenible?

Durante muchos años, las empresas se han centrado en el modelo de reducir costes y aumentar beneficios como única forma de crecer. Y lo han hecho a costa del medio ambiente. Pero recientemente, ciudadanos y empresas por fin han entendido que nuestro sistema de producción nos ha llevado a costes elevados y a consecuencias devastadoras para el planeta.

Trasladar la logística de su empresa a un modelo más limpio requiere inversiones: tiempo, dinero y recursos. Si el proceso se lleva a cabo de forma inteligente, no tiene por qué añadir ningún coste. De hecho, los costes pueden reducirse y el beneficio ambiental sale gratis. E incluso si requiriera cierta inversión económica, ¿no es un coste justo para un modelo de negocio responsable y sostenible?

Hacer crecer el negocio y reducir los costes generales es, por supuesto, la prioridad de muchas empresas. Pero apostar por la sostenibilidad también aporta muchos beneficios, como reducir las emisiones de CO2 y el despilfarro de energía, disminuir la cantidad de residuos, alinearse con los objetivos ambientales nacionales y aumentar la concienciación de los clientes.

Aunque al principio pueda parecer un esfuerzo enorme, la recompensa de apostar por la sostenibilidad, por y para el medio ambiente, superará los costes.

Leer más