Picture of an antique scale of 24 pounds in by ozs

¿Cuánto desecante necesita para proteger sus mercancías de los daños por humedad?

Cuando quiere proteger sus mercancías de los daños por humedad, calcular cuánto desecante necesita es una tarea complicada. Sobre todo porque no hay atajos ni una fórmula sencilla en la que se introducen unas cuantas cifras y se obtiene una respuesta definitiva. Simplemente hay demasiadas variables. Además, el rendimiento teórico rara vez se corresponde con las condiciones y los resultados reales, por lo que solo puede orientarle de forma muy aproximada. Y eso no sirve de mucho si realmente quiere asegurarse de que su valiosa carga esté totalmente protegida y, al mismo tiempo, de no estar desperdiciando demasiado tiempo y dinero en un sobredimensionamiento solo para ir sobre seguro.

Aquí vamos a profundizar en la complejidad y la dificultad de esta cuestión. No para abrumarle ni para que pierda toda esperanza, sino, en última instancia, para mostrarle que existe un camino claro, sencillo y mejor. Así que póngase cómodo y relájese mientras le guiamos por todas las cuestiones de las que ya no tendrá que preocuparse.

No hay dos envíos iguales

Empecemos por las distintas preguntas y factores que influyen en cualquier cálculo de la cantidad de desecante que necesitará:

  • ¿De qué carga se trata y desprende humedad o no?
  • ¿Cómo está embalada?
  • ¿Cuál es el contenido de humedad del material de embalaje, por ejemplo, de los palés y las cajas?
  • ¿Qué tamaño tiene el contenedor y cuál es el volumen de aire una vez cargado?
  • ¿Cuál es la calidad del contenedor marítimo? ¿Está seco el suelo y están sellados los orificios de ventilación?
  • ¿Dónde se encuentra el contenedor en el buque? ¿Sobre o bajo cubierta? ¿Dentro de la pila o totalmente expuesto?
  • ¿Cuánto tiempo durará el transporte de las mercancías? ¿Hay que añadir tiempos de espera en origen o en destino?
  • ¿De dónde viene la carga y adónde va? ¿Cuáles son las condiciones meteorológicas durante la carga y en la ruta marítima?

Así que hay mucho que analizar. Y está claro que no existe una solución única para todos: casi cada envío será diferente, y con él pueden cambiar las variables y la solución desecante resultante.

Forklift driver loading a shiping cargo container with a full pallet with cardboard boxes

Teoría frente a práctica

Y por si eso no fuera lo bastante complicado, también tendría que tener en cuenta cómo funcionan realmente los distintos desecantes en la práctica. Porque los indicadores de rendimiento casi siempre se refieren a ensayos en cámara climática que se parecen poco a los envíos en el mundo real.

Los ensayos en cámara climática suelen mostrar el rendimiento de los desecantes en condiciones casi perfectas, con una humedad relativa alta y temperaturas elevadas que se mantienen constantes durante todo el ensayo, a diferencia de los altibajos completamente distintos de los días y las noches en el mar. Así, a veces la máxima eficacia solo se alcanza a 30 °C y un 90 % de HR constantes —y al final de un ensayo que dura el doble que el tiempo de envío habitual de 3–4 semanas—.

Es como indicar el consumo de combustible de un coche que solo se ha probado bajando una pendiente pronunciada… ¡y además con viento de fuerza huracanada a favor!

Por eso conviene desconfiar de las cifras que le dan los proveedores, especialmente cuando se trata de capacidades de absorción del 300 % o más, que en el mundo real probablemente se quedan, como mínimo, en la mitad. Sobre todo si las acepta sin más y cree que está protegiendo su contenedor con, por ejemplo, 2,5 kg de desecante cuando en realidad necesitaba 5 kg.

Portrait of female staff worker in safety suite with eye glasses using tablet at a warehouse

Recuperar la tranquilidad

Por suerte para todos, hemos recopilado nuestros propios datos de rendimiento en condiciones reales a lo largo de muchos años y de muchos trayectos diferentes, registrando el rendimiento de nuestros propios desecantes con un 94 % de cloruro de calcio, así como el de los productos de nuestros competidores y de alternativas como el gel de sílice y la arcilla. Todo ello con el fin de tener la plena seguridad de que la solución propuesta cumple realmente su función de proteger su carga contra los daños por humedad, y además de la forma más rentable y sostenible posible.

¿Recuerda ese «camino claro, sencillo y mejor» que le prometimos al principio? Le alegrará saber que es aquí donde empieza a vislumbrarse. Hemos volcado todo nuestro conocimiento sobre la humedad, nuestros datos de rendimiento de desecantes y nuestra experiencia real con contenedores en nuestro enfoque para crear soluciones a medida para nuestros clientes, sus cargas y las condiciones a las que se enfrentan. Como no podía ser de otra manera, se llama Peace of Moisture Mind® (POMM), y el paso 2 de 4 está dedicado precisamente a dimensionar la solución y a garantizar que se tengan en cuenta todas las variables críticas de la carga, el embalaje, el contenedor y el transporte.

An illustration showing the different steps of the process Peace of Moisture Mind

¿El camino a seguir?

En pocas palabras, hemos aprendido todo lo posible sobre el rendimiento de los desecantes y la prevención óptima de daños por humedad para que usted no tenga que hacerlo. Obtenga más información sobre la prevención de daños por humedad con POMM aquí. Y póngase en contacto con su representante local de Absortech para iniciar el proceso completo, o incluso solo el dimensionamiento como paso independiente.

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